Escribir en tiempos de pandemia

Escribir en tiempos de pandemia

Escribir en tiempos de pandemia

Patricia Mazzuchi

 La urgencia, incertidumbre y ansiedad nos lleva a buscar artículos vinculados a cómo afrontar esta crisis, cómo adecuar el trabajo presencial hacia uno remoto,  consejos para sobrellevar la cuarentena y un sinfín de recursos, webinar, charlas o capacitaciones en línea. Información, información, información y más información. Si bien esto siempre es así, creo que hoy nos impacta mucho más.

Estuve a punto de elegir un texto sobre crisis que hace varios meses escribimos con mi partner, allí hicimos hincapié en la necesidad de la prevención. Algo que ahora ya es tarde porque la crisis está aquí, por ende sólo resta actuar para minimizar el impacto. Luego comencé a analizar cómo me siento con la cantidad de información que se encuentra en las redes y me di cuenta que, lejos de mantener mi actitud positiva y creativa, me lleva por los caminos de la angustia y tristeza, sumado a la incertidumbre de no saber hasta cuándo estaremos así y qué pasará después.

Por eso decidí cambiar la perspectiva, de éste, que será el primer artículo que decido publicar aquí. Cambiar la perspectiva significa también re-pensar la forma en que decidimos afrontar las situaciones conflictivas. Y si de cambiar hablamos,  buscar respuestas puertas adentro quizás sea un desafío a considerar.

Por lo general, acudimos a un experto externo a nuestras organizaciones y buscamos la solución o la receta mágica a nuestros problemas. Nos hacemos eco de lo que los otros realizaron para repetirlo, simplemente porque creemos que si en otro lado funcionó debe funcionar para nosotros. Estamos siempre mirando hacia afuera para resolver aquellas temáticas que nos preocupan. Incorporar estas miradas externas es muy importante, ya que conocer otras formas amplía nuestro conocimiento, pero no debemos caer en trampa, por demás peligrosa, de copiar modelos. Para lo que nos sirve todo este conocimiento externo, debe ser para sumar a nuestro aprendizaje y activar nuestra creatividad, hacer la transferencia correspondiente, y desarrollar una estructura de gestión que sea propia y adecuada para la organización.

Hago aquí un paréntesis, no estoy hablando de las acciones que se están llevando a cabo para evitar el contagio, es decir, no hablo aquí de Coronavirus, hablo de la gestión empresarial, o de las actividades que realizamos como emprendedores. Cierro la aclaración y continúo…

De lo que estoy hablando de manera particular es que si bien debemos mirar fuera, hoy más que nunca debemos analizar nuestro interior. Tanto de manera individual como organizacional. Re-pensarnos como empresa, como institución, como emprendedores y como personas. Verificar cómo se sienten nuestros pares, colaboradores, clientes y hasta nuestros proveedores. Buscar adentro también implica verificar nuestra concordancia entre lo que decimos y hacemos. Decir, hacer, sentir. Nuestras acciones determinan nuestras formas de ser y eso también forma parte de las empresas.

Si hablamos de “decir, hacer y sentir” estoy haciendo referencia también a las creencias y como consecuencia de todo ello y para resumir hablo de cultura. Hablar de cultura en estos tiempos también es pertinente. Y hablar de cultura en vez de crisis significa también cambiar la perspectiva porque se trata de un re-pensar y analizar el interior de las organizaciones en este nivel cultural.

Alguna vez he recibido la pregunta sobre por qué un comunicador habla de cultura o gestión del cambio, y es que son conceptos que si bien suelen dividirse, todos ellos se nuclean, complementan y conviven diariamente. Pensar la comunicación nos lleva directamente a gestionar la cultura porque no hay comunicación sin personas que hagan la interpretación y transferencia correspondiente. Y todos lo que recibimos información la traduciremos según nuestra cultura. Esto significa que tendremos personas que frente a este artículo se sientan identificados, a otros no les sumará nada nuevo y otros podrían estar disconforme. Esto mismo puede suceder dentro de cada organización con cada modelo de gestión que deseamos implementar.

Pensar la comunicación nos lleva directamente a gestionar la cultura y la gestión deviene en acción. Podemos elegir cualquier modelo sea Herramientas ágiles, Six Sigma o Calidad, pero debemos entender que ello supone un cambio y éste también debe gestionarse. Gestionar el cambio también nos lleva a gestionar la comunicación y, tal como he dicho: pensar la comunicación nos lleva directamente a gestionar la cultura.

Ahora bien, no hay cultura sin valores. Aquellos que en muchas empresas (chicas, medianas o grandes) están definidos correctamente en algún sitio web, manual o brochure, pero que nunca se detuvieron a pensarlos y verificar su correspondencia interna. ¿Y cómo se traduce todo esto? re-pensando en nuestro interior nuestras prácticas, actitudes y comportamientos, de manera individual o grupal. Porque no hay cultura sin valores y no hay valores sin acciones. Porque la cultura  se gestiona y la gestión es acción. Y si seguimos con la fórmula, si entendemos que la cultura se debe gestionar y que la  gestión es igual a la acción entonces no hay valores sin acciones

Así es como empezamos a ver que los valores no debemos tomarlos a la ligera, que en estos tiempos de pandemia y cuarentena debemos dejar de mirar hacia fuera y busquemos dentro de nuestra organización la respuesta que necesitamos. Ahora bien, no soy una fundamentalista del “ser interior”, por lo tanto si no sabemos cómo hacer para encontrar dicha respuesta podemos mirar fuera pero lo importante aquí es poder analizar qué es lo que encontramos, si eso es apropiado para mi organización en función de la cultura que hemos desarrollado y activar nuestras neuronas creativas para darle la forma que puede asegurarnos el éxito al implementarlo.

Cambiemos la perspectiva…y re-signifiquemos la comunicación y la cultura.

Patricia Mazzuchi

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